Royer Pérez Jiménez tenía 19 años cuando un guardia lo encontró sin vida en su celda del Centro de Detención del Condado de Glades, en Moore Haven, Florida. Fue declarado muerto a las 2:51 de la madrugada del 16 de marzo, apenas 17 minutos después de ser descubierto inconsciente. El ICE clasificó el deceso como un presunto suicidio, aunque la causa oficial permanece bajo investigación.
Pérez Jiménez había sido arrestado el 22 de enero por agentes del condado de Volusia, en el centro-este de Florida, acusado de suplantación de identidad y resistencia a un agente. Era originario de México y llevaba menos de dos meses bajo custodia cuando murió.
La Secretaría de Relaciones Exteriores emitió un comunicado exigiendo transparencia en la investigación y acompañamiento consular a la familia del joven. Organizaciones de derechos humanos señalaron que las condiciones de detención en centros utilizados por el ICE han sido sistemáticamente cuestionadas, con reportes de falta de atención médica y salud mental.
Su muerte es la décimo tercera de un migrante mexicano bajo custodia del ICE en lo que va de 2026, y la número 46 desde que comenzó la administración Trump en enero de 2025. El caso reactiva el debate sobre las condiciones de detención migratoria en Estados Unidos y la presión que ejerce México para proteger a sus nacionales.





