En un centro de detención federal en el oeste de Texas falleció el migrante cubano Geraldo Lunas Campos tras un incidente con guardias de inmigración. Según testimonios de otros internos, varios agentes lo inmovilizaron con cuerdas, lo lanzaron al suelo y lo mantuvieron boca abajo mientras él decía que no podía respirar.
Los informes oficiales iniciales señalaban que Lunas tuvo un comportamiento disruptivo y que intentó suicidarse; sin embargo, una autopsia preliminar indica que murió por compresión en el pecho y el cuello, por lo que la investigación se orienta hacia un homicidio. La Oficina de Inmigración y Control de Aduanas no ofreció comentarios detallados sobre el incidente.
Familiares y abogados exigen claridad sobre lo sucedido y la entrega del cuerpo. Los allegados denuncian que las autoridades solicitaron incinerar el cuerpo de inmediato, lo que aumentó las sospechas, y reclaman que puedan repatriar los restos a Cuba.
El caso ha reavivado el debate sobre el trato a los migrantes en las cárceles privadas contratadas por el gobierno estadounidense. Activistas de derechos humanos piden una investigación independiente y justicia para las víctimas de presuntos abusos dentro de estas instalaciones.




