De acuerdo con una investigación publicada este jueves 8 de octubre, los fallecimientos ocurrieron en el área de neonatología del Hospital de Gineco Obstetricia del Centro Médico Nacional de Occidente, donde se detectó la presencia de microorganismos asociados con infecciones hospitalarias.
Entre los agentes identificados se encuentran la bacteria Klebsiella pneumoniae y el hongo Candida albicans, capaces de provocar complicaciones graves en pacientes vulnerables, especialmente recién nacidos prematuros o con problemas de salud que requieren cuidados intensivos.
Las familias afectadas han denunciado presuntas deficiencias en las medidas de higiene y atención dentro de la unidad neonatal. Algunas madres aseguran haber observado prácticas que consideran inadecuadas, entre ellas el uso de teléfonos celulares por parte del personal en áreas de cuidados intensivos.
Los testimonios también señalan que varios bebés desarrollaron infecciones después de someterse a procedimientos médicos, incluidos tratamientos que requerían la colocación de catéteres.
Ante esta situación, madres que perdieron a sus hijos comenzaron a organizarse para compartir experiencias, reunir información y exigir respuestas sobre las circunstancias en las que ocurrieron los fallecimientos.
Algunas de ellas integraron un grupo de comunicación denominado "mamás en duelo", mediante el cual han dado seguimiento a los casos y expresado su inconformidad por la atención recibida.
Las familias también denuncian que, después de perder a sus bebés, no recibieron el acompañamiento psicológico que consideran necesario para enfrentar una situación de esta magnitud.
Especialistas en salud señalan que las infecciones asociadas con la atención médica representan uno de los principales riesgos en las unidades neonatales, debido a que los recién nacidos, especialmente los prematuros, tienen sistemas inmunológicos menos desarrollados.
Por ello, los protocolos de higiene, desinfección de superficies, esterilización de instrumentos y manejo adecuado de dispositivos médicos resultan fundamentales para disminuir las posibilidades de contagio.
Algunas familias han iniciado procedimientos legales para buscar que se esclarezcan los hechos y se determinen posibles responsabilidades.
Sin embargo, es importante precisar que la identificación de estos microorganismos y la existencia de denuncias no permiten establecer automáticamente que todos los fallecimientos hayan tenido una misma causa o que existiera negligencia médica en cada caso.
Mientras continúan los cuestionamientos, madres y padres exigen una investigación exhaustiva que permita conocer qué ocurrió dentro del hospital, determinar si existieron fallas en los protocolos sanitarios y establecer medidas que eviten nuevas tragedias.






