El experimento se desarrolla en la provincia de Sumatra Meridional, donde el humo procedente de incendios forestales y de vegetación ha deteriorado la calidad del aire y afectado a comunidades de la región.
Las autoridades prevén utilizar una aeronave Cessna para dispersar aproximadamente 1.5 toneladas de dióxido de carbono sólido, conocido como hielo seco, sobre la zona de Palembang.
La técnica busca favorecer la formación de nubes y estimular precipitaciones que ayuden a reducir la concentración de partículas contaminantes y mejorar la visibilidad.
Indonesia atraviesa una temporada de incendios especialmente severa. Según los datos citados por The Guardian, desde enero se han quemado cerca de 900 mil hectáreas, en un contexto agravado por las condiciones asociadas con El Niño y las prácticas de tala y quema.
Los efectos de los incendios no se limitan a Indonesia. La contaminación atmosférica se ha extendido a países vecinos, entre ellos Singapur, Malasia, Filipinas y Timor Oriental.
La presencia de humo ha provocado cierres de escuelas, alteraciones de vuelos y un incremento de problemas respiratorios entre la población expuesta.
Sin embargo, especialistas advierten que dispersar hielo seco no constituye una solución definitiva. Su efectividad depende de las condiciones meteorológicas y de la disponibilidad de humedad atmosférica, por lo que los resultados podrían limitarse a determinadas zonas.
Los incendios que afectan a los suelos de turba también representan un desafío particular, ya que pueden continuar ardiendo bajo la superficie durante periodos prolongados.
El Gobierno indonesio ha prometido intensificar las labores para extinguir los incendios y perseguir a los responsables de las quemas ilegales.
El resultado de la prueba podría aportar información sobre la utilidad de técnicas de modificación meteorológica para mitigar episodios de contaminación, aunque la prevención de incendios seguirá siendo fundamental para reducir el problema a largo plazo.






