Una ruta migratoria poco conocida está llevando a mexicanos deportados por Estados Unidos primero a Centroamérica y solo después a territorio nacional. Guatemala confirmó que recibió a 2 mil 284 connacionales durante el año mediante vuelos que aterrizaron fuera de México.
El presidente guatemalteco, Bernardo Arévalo, aseguró que las personas ingresan en calidad de tránsito, no como refugiadas ni bajo la figura de tercer país seguro. Según su explicación, son enviadas por autobús a México en menos de 24 horas.
El Instituto Nacional de Migración confirmó a AP que los traslados hacia Guatemala y Honduras se realizan principalmente desde abril. Organizaciones civiles consideran que el cambio añade presión y desgaste a personas que ya pasaron por una detención y un proceso de expulsión.
La operación abre preguntas sobre costos, atención médica, comunicación con las familias y consentimiento de los deportados. También obliga a transparentar el acuerdo entre gobiernos, porque una devolución directa se ha convertido en un recorrido aéreo y terrestre por terceros países.





