España enfrenta una carrera contra el tiempo: los bomberos buscan controlar varios incendios antes de que una nueva ola de calor eleve otra vez el riesgo. El balance nacional rebasó las 172 mil hectáreas quemadas y sumó cerca de 20 mil en solo una jornada.
La superficie afectada es casi seis veces mayor que la registrada en el mismo periodo del año anterior. Los fuegos más graves golpearon zonas del centro y el este del país, con frentes que obligaron a modificar evacuaciones y cierres conforme cambiaba el viento.
Autoridades reportaron alrededor de 79 mil personas evacuadas y otras 30 mil confinadas preventivamente en distintas regiones. Aunque algunos focos mostraron mejoría, el incendio de Castellón y otros puntos activos seguían concentrando recursos de emergencia.
El próximo aumento de temperaturas puede secar aún más la vegetación y revertir avances logrados durante la noche. La crisis deja pérdidas ambientales, viviendas amenazadas y una factura social que continuará aun después de que se apaguen las llamas.




