El ataque contra las celebraciones del Orgullo en Berlín abrió una pregunta incómoda para las autoridades alemanas: cómo un hombre catalogado como riesgo extremista pudo llegar hasta una multitud con una camioneta. Una mujer murió y 29 personas resultaron heridas.
El sospechoso, de 21 años, embistió a asistentes cerca de la Puerta de Brandeburgo y huyó. La policía lo localizó más tarde y le disparó cuando, según el reporte oficial, avanzó contra los agentes con un arma blanca. El hombre murió en el operativo.
Autoridades confirmaron que tenía antecedentes de radicalización islamista y había sido condenado por preparar un acto violento. Un segundo detenido fue liberado al no sostenerse la sospecha inicial de que viajaba en el vehículo.
El canciller Friedrich Merz prometió revisar la vigilancia de personas consideradas peligrosas. Mientras crece el debate político sobre seguridad, colectivos LGBTQ+ respondieron con vigilias y actos públicos para impedir que el miedo desplace el mensaje de inclusión.




