Las muertes asociadas al calor extremo se consolidan como una de las principales causas de mortalidad climática en zonas urbanas de México, advirtieron investigadores del Instituto Nacional de Salud Pública durante el seminario SALURBAL-Clima. La cifra de víctimas no contabilizadas oficialmente podría duplicar los registros formales si se tomara en cuenta el llamado exceso de mortalidad.
El seminario, que reunió a salubristas, urbanistas y representantes de gobiernos locales, presentó datos que confirman lo que vecinos de colonias populares ya sienten en carne propia: las personas que viven en azoteas, casas mal ventiladas o sin acceso a agua sufren impactos diferenciados respecto a quienes habitan zonas arboladas.
Los especialistas recomendaron acelerar los planes municipales de calor extremo, con refugios climatizados, distribución gratuita de agua y campañas de detección temprana de golpes de calor. También pidieron reformar los reglamentos de construcción para exigir aislamientos térmicos y techos reflectantes en vivienda popular.
El gobierno federal anunció que vinculará el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático con políticas de salud pública, y que la nueva Secretaría del Bienestar incorporará indicadores de riesgo climático en programas sociales. Para los expertos, sin embargo, el reto verdadero es local: hacer que cada ayuntamiento entienda que el calor mata y que actuar tarde sale carísimo.





