El Estadio Azteca, escenario de dos finales de Copa del Mundo y del gol del siglo de Diego Armando Maradona, reabrió sus puertas después de 21 meses de obras de remodelación que lo transformaron de cara al torneo más importante del planeta. Los trabajos incluyeron la renovación de tribunas, la actualización de sistemas de iluminación LED de alta resolución, la mejora de instalaciones sanitarias y la modernización de los accesos para más de 80,000 espectadores.
La intervención fue la más profunda que ha vivido el Coloso de Santa Úrsula desde su inauguración en 1966. Entre los cambios más notorios se encuentran los nuevos marcadores digitales, la ampliación de los accesos para mejorar el flujo de espectadores, y la renovación completa de las zonas de hospitalidad y medios de comunicación, que deberán atender a miles de periodistas acreditados para el Mundial.
La conectividad perimetral del estadio se encuentra en la etapa final de adecuación. Las autoridades de movilidad de la Ciudad de México coordinan con FIFA protocolos especiales para los días de partido, incluyendo la ampliación de horarios del Metro y la habilitación de zonas de estacionamiento controlado en los alrededores del Estadio Azteca.
La reapertura generó euforia entre la afición que desde hace meses no podía ver partidos en el recinto. Para los próximos días se tienen programadas pruebas de operación con eventos previos al Mundial que servirán para calibrar los nuevos sistemas de seguridad, sonido y atención al público exigidos por los estándares internacionales de la FIFA.

