La modalidad en línea del examen de ingreso a la UNAM abrió una puerta que dos hombres habrían convertido en negocio. Ambos fueron detenidos por presuntamente resolver la evaluación en lugar de aspirantes que buscaban obtener un lugar en la universidad.
La investigación señala que suplantaron a nueve personas y cobraron por hacerlo. El esquema habría aprovechado la distancia física entre candidatos y supervisores, poniendo a prueba los controles de identidad aplicados durante una de las convocatorias más competidas del país.
Reforma y La Razón confirmaron las detenciones y la presunta sustitución de aspirantes. El caso surge mientras la UNAM revisa resultados y mecanismos de control para evitar que una ventaja comprada desplace a estudiantes que sí realizaron el examen.
La respuesta no puede limitarse a castigar a los intermediarios: también debe identificar a quienes pagaron y corregir las fallas técnicas. La credibilidad del proceso depende de garantizar que cada resultado pertenezca realmente a la persona inscrita.






