Un tribunal de Kenia condenó este viernes a 200 años de prisión al pastor Paul Mackenzie, líder de una secta religiosa relacionada con la muerte de cientos de personas, después de encontrarlo culpable del asesinato de 191 víctimas, entre ellas 190 menores de edad.
La sentencia fue emitida por el Tribunal Superior de Mombasa y representa uno de los acontecimientos judiciales más importantes en la historia reciente del país africano.
Mackenzie, dirigente de la Iglesia Internacional de las Buenas Nuevas, fue señalado como el principal responsable de organizar una comunidad religiosa aislada, donde sus seguidores recibieron instrucciones de someterse a ayunos extremos con la creencia de que de esa manera podrían encontrarse con Jesucristo.
Las investigaciones permitieron establecer que numerosos integrantes de la comunidad murieron por falta de alimentos, mientras que otras víctimas fueron asesinadas directamente.
Durante la audiencia, la jueza Diana Kavedza explicó que el acusado tuvo una responsabilidad central en el traslado de los seguidores hacia una zona remota del condado de Kilifi, donde se establecieron en condiciones de aislamiento.
En total, 29 personas fueron declaradas culpables el pasado 19 de octubre por su participación en los asesinatos. Entre ellas se encuentran colaboradores que vigilaban a los integrantes de la secta y personas involucradas en el ocultamiento de los cuerpos.
Uno de los principales colaboradores de Mackenzie, Smart Mwakalama, recibió una condena de 160 años de prisión.
La tragedia comenzó a conocerse públicamente en 2023, cuando las autoridades descubrieron numerosas fosas clandestinas en el rancho Chakama, un terreno de aproximadamente 320 hectáreas.
Desde entonces se han recuperado más de 400 cuerpos, aunque una proporción considerable de las víctimas continúa sin ser identificada.
Los análisis judiciales determinaron que 183 de las 191 víctimas incluidas en esta causa murieron por inanición, mientras que otras ocho fueron asesinadas mediante violencia directa.
La Fiscalía había solicitado la pena de muerte para Mackenzie, pero el tribunal decidió imponer una condena prolongada de prisión. El acusado todavía enfrenta otros procedimientos por delitos de terrorismo, homicidio, abuso infantil y tortura.
La defensa anunció que impugnará la resolución, al considerar que las condenas equivalen a encarcelamientos de por vida.
Para las familias afectadas, el fallo representa un avance importante, aunque también persisten las demandas para recuperar los restos de sus seres queridos y esclarecer la totalidad de los fallecimientos.






