El primer ministro de Canadá, Mark Carney, anunció un pacto con China para disminuir los aranceles que gravan la importación de vehículos eléctricos chinos y la exportación de canola canadiense. Según el acuerdo, Canadá permitirá la entrada de hasta 49 000 autos eléctricos fabricados en China con una tarifa de 6.1 %, cifra muy inferior al gravamen de 100 % impuesto previamente; el cupo aumentará a 70 000 unidades en los próximos años.
El convenio estipula que China reducirá sus aranceles a alrededor del 15 % para la semilla de canola canadiense y eliminará los aranceles sobre derivados como harina de canola, langostas, cangrejos y guisantes. Ambas naciones acordaron reanudar el diálogo económico de alto nivel interrumpido desde 2023 y cooperar en sectores como la agricultura, el petróleo, el gas y las energías limpias.
La iniciativa fue criticada por varios políticos estadounidenses, quienes consideraron la medida una concesión a Pekín. No obstante, el expresidente Donald Trump elogió el acuerdo, afirmando que mejorará la competitividad de la industria automotriz norteamericana y que establece un nuevo rumbo en la relación con China.
Analistas señalaron que el acercamiento podría abrir la puerta a más inversiones chinas en Canadá y a la expansión de empresas canadienses en el mercado asiático. Sin embargo, advirtieron que persisten disputas en materia de derechos humanos y seguridad, por lo que la cooperación comercial deberá acompañarse de un diálogo político constante.





