El gobierno de Estados Unidos dejó en claro que los aranceles impuestos a productos mexicanos no son una medida temporal sino una política estructural de largo plazo. Según Reuters, la Casa Blanca confirmó que los gravámenes permanecerán porque 'al presidente le gustan', lo que pone en riesgo las exportaciones mexicanas que dependen en más de 50 por ciento del mercado estadounidense.
Pese al panorama tenso, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, alcanzó un acuerdo con el representante comercial estadounidense para iniciar negociaciones formales durante la semana del 25 de mayo. Trump ha propuesto reducir la tarifa del 50 al 25 por ciento, pero condiciona ese beneficio a compromisos productivos dentro del territorio de Estados Unidos.
Los sectores más golpeados son los altamente integrados en las cadenas de suministro de América del Norte: automotriz, autopartes, electrónica, equipo eléctrico y maquinaria. Sin embargo, pese a los aranceles, las exportaciones mexicanas a Estados Unidos aumentaron 7.7 por ciento en comparación con el año anterior.
La Amcham advirtió que el pacto comercial entre Trump y Xi Jinping en Pekín podría reconfigurar el rol de México en las cadenas globales de suministro y exigir una revisión profunda de la estrategia industrial nacional frente al nuevo orden comercial.

