El autismo puede relacionarse con cientos de variaciones genéticas, pero una nueva investigación encontró que muchas terminan afectando un conjunto reducido de redes de proteínas.
Los científicos construyeron uno de los mapas moleculares más detallados hasta el momento. El trabajo conecta genes con complejos celulares implicados en comunicación neuronal y desarrollo cerebral.
La convergencia ayuda a explicar por qué alteraciones distintas pueden producir características semejantes. También permite buscar tratamientos dirigidos a procesos compartidos, en lugar de estudiar cada gen por separado.
El hallazgo no ofrece una cura ni implica que exista un solo tipo de autismo. Su valor está en ordenar la enorme diversidad biológica y abrir rutas para intervenciones más precisas en los casos que requieren apoyo clínico.






