Pike tenía 18 años cuando, junto con su entonces novio Tadaryl Shipp, golpeó y torturó hasta la muerte a Slemmer, de 19 años, en 1995. El caso causó gran impacto en Knoxville después de que la víctima fuera encontrada con un pentagrama grabado en el pecho. Pike fue condenada a muerte un año después, mientras que Shipp recibió cadena perpetua con posibilidad de libertad condicional.
Si la ejecución se lleva a cabo, Pike se convertirá en la primera mujer ejecutada en Tennessee en más de 200 años. Desde la década de 1970, solamente 18 mujeres han sido ejecutadas en Estados Unidos, frente a más de 1,600 hombres.
Sus abogados continúan intentando detener la ejecución y presentaron una petición de clemencia de 226 páginas. También expertos en derechos humanos de Naciones Unidas han pedido que la sentencia no sea llevada a cabo.
La defensa sostiene que durante el juicio no se presentó adecuadamente el historial de abusos que Pike sufrió durante su infancia. Documentos y evaluaciones posteriores revelaron que fue víctima de abandono, violencia física y agresiones sexuales desde muy pequeña.
En 2021, Pike fue diagnosticada con trastorno bipolar y comenzó a recibir medicación en prisión. Especialistas que la evaluaron posteriormente afirmaron que también presentaba trastorno de estrés postraumático y señalaron que estas condiciones pudieron influir en su comportamiento durante la adolescencia.
Sin embargo, los tribunales han rechazado hasta ahora los intentos por modificar su condena. La Corte Suprema de Tennessee determinó que Pike no había demostrado circunstancias suficientes para conmutar la pena y esta semana volvió a rechazar una solicitud para detener la ejecución.
La madre de Colleen Slemmer, May Martínez, mantiene su apoyo a la pena de muerte y ha señalado que desea que la sentencia se cumpla para sentir que finalmente se hizo justicia por su hija.
Mientras tanto, personas cercanas a Pike insisten en que ha cambiado durante sus años en prisión y consideran que merece una oportunidad de redención. A pocos días de la fecha prevista, la última posibilidad de evitar la ejecución dependería de una decisión del gobernador de Tennessee, Bill Lee.






