El conflicto entre el gobierno federal y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) llegó a un punto de inflexión este martes: la presidenta Claudia Sheinbaum cerró formalmente la puerta a nuevas mesas de negociación en la Ciudad de México y trasladó la interlocución a los gobiernos estatales. La decisión tensó aún más un conflicto que cumple semanas sin resolución visible.
La CNTE inició su huelga nacional el 1 de junio con una mega marcha al Zócalo bajo la consigna 'El Zócalo no es de la FIFA, es del pueblo'. Desde entonces, miles de maestros instalaron un campamento en los alrededores de la Plaza de la Constitución con demandas que incluyen la derogación de la Ley del ISSSTE de 2007, la Reforma Educativa de 2019, un sistema de pensiones sin Afores y aumentos salariales.
A pesar de que el número de maestros en el campamento se ha reducido respecto a los primeros días, los líderes de la CNTE advirtieron que no levantarán el plantón hasta obtener una mesa directa con el gobierno federal. La coordinadora acusa al ejecutivo de usar el Mundial 2026 como pretexto para desalojarlos de la plaza central sin resolver sus demandas de fondo.
La disputa expone una tensión más profunda: la CNTE opera principalmente en estados del sur del país y su fuerza de movilización ha sido históricamente capaz de paralizar el ciclo escolar en Oaxaca, Guerrero, Chiapas y Michoacán. Con el inicio del nuevo ciclo escolar en el horizonte, el margen para una solución sin costo político se estrecha para ambas partes.





