La historia del fútbol tiene una memoria circular. En el Mundial de Corea-Japón 2002, Senegal venció a Francia en el partido inaugural del torneo en una de las grandes sorpresas de la historia. Veinticuatro años después, los mismos colores se enfrentan de nuevo en la ciudad de Nueva York con un mundo del fútbol que conoce muy bien los riesgos que implica subestimar a la selección africana.
Francia llega al torneo en un momento de máximo poder. Kylian Mbappé, considerado por muchos el mejor jugador del mundo en la actualidad, tiene 27 años y está en la cúspide de sus capacidades físicas. La generación dorada de los Bleus, combinada con el trabajo táctico del cuerpo técnico, hizo que las casas de apuestas la posicionaran como la favorita número uno del torneo. Pero la historia del fútbol está llena de favoritos que se toparon con un muro inesperado en la primera jornada.
Senegal, por su parte, llegó al torneo como uno de los equipos africanos con mayores aspiraciones. Con varios jugadores en la Premier League y en LaLiga, la selección de los Leones de Teranga combina experiencia europea con la intensidad física que caracteriza al fútbol africano. El recuerdo del 2002 no es solo nostalgia: es una advertencia.
El partido en el MetLife Stadium de Nueva Jersey está previsto para la tarde del martes y se espera que genere una de las audiencias más altas de la fase de grupos. La combinación del factor Mbappé, la narrativa histórica del duelo y el contexto del Mundial en Norteamérica convierte este encuentro en uno de los más atractivos de toda la primera ronda.



