La Ciudad de México y el Estado de México realizaron el primer simulacro nacional de sismo del año. La alerta sísmica sonó puntualmente en escuelas y edificios públicos del Centro Histórico y otras zonas de la capital, donde funcionarios y estudiantes cumplieron el protocolo de evacuación establecido por las autoridades de protección civil.
Sin embargo, observadores y medios de comunicación registraron una escasa participación de la población en general fuera de los recintos oficiales. En colonias residenciales y zonas comerciales, la mayoría de los habitantes no respondió a la alerta con el abandono preventivo de sus inmuebles, lo que contrastó con los esfuerzos institucionales por fomentar la cultura de la prevención.
Las autoridades capitalinas señalaron que el simulacro buscaba actualizar los tiempos de respuesta y verificar el estado operativo de los sistemas de alerta, así como sensibilizar a la población sobre los riesgos sísmicos en una de las zonas urbanas más densas del mundo. México es uno de los países más sísmicos del planeta, con múltiples fallas geológicas activas bajo su territorio.
Expertos en materia de protección civil recordaron que los simulacros son fundamentales para reducir la mortalidad en caso de un terremoto real, y lamentaron el bajo nivel de respuesta ciudadana fuera de los espacios institucionales. La siguiente práctica de este tipo está prevista en los meses de mayo y septiembre del año en curso.




