Japón paralizó sus actividades durante un minuto exactamente a las 2:46 pm, hora en que el terremoto de magnitud 9.0 sacudió el noreste del país hace 15 años, desencadenando un tsunami devastador y el peor accidente nuclear desde Chernóbil. La primera ministra Sanae Takaichi presidió la ceremonia de conmemoración en Tokio, ante familiares de víctimas y sobrevivientes que continúan reconstruyendo sus vidas.
El desastre dejó 15,900 muertes directas confirmadas, más de 2,500 desaparecidos y destruyó comunidades costeras enteras en las prefecturas de Miyagi, Iwate y Fukushima. El accidente en la planta nuclear de Fukushima Daiichi, provocado por la inundación del complejo, obligó a la evacuación de decenas de miles de personas y generó un debate global sobre la seguridad de la energía nuclear que todavía no está cerrado.
La conmemoración llega en un momento en que Japón debate la posibilidad de reactivar más reactores nucleares como parte de su política energética, en un contexto donde la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, admitió recientemente que el continente cometió un error estratégico al abandonar la energía atómica.
Las comunidades de Fukushima aún lidian con el estigma de la contaminación radiactiva, aunque las autoridades japonesas y organismos internacionales señalan que la mayoría de las zonas de exclusión han sido descontaminadas. El regreso de los evacuados ha sido lento y parcial, y la reconstrucción psicológica de las comunidades afectadas es, quizás, la tarea más compleja y duradera.

