El ejército israelí ordenó a los habitantes de decenas de aldeas del sur de Líbano abandonar sus hogares "de inmediato" y desplazarse al norte del río Zahrani, en lo que anticipa una ofensiva terrestre de mayor calado contra Hezbollah.
Organizaciones humanitarias denuncian que al menos 130 niños han muerto en las últimas cinco semanas por los ataques israelíes en territorio libanés, y miles de familias se encuentran en refugios improvisados sin acceso regular a agua potable.
Un ataque previo contra el barrio beirutí de Jnah dejó cinco muertos, entre ellos un adolescente de 15 años. Israel sostiene que los objetivos son depósitos de armas y cuadros de Hezbollah, pero reporteros sobre el terreno documentan daños a viviendas civiles.
La ONU volvió a exigir un alto al fuego humanitario y advirtió que el desplazamiento masivo podría superar pronto al registrado en la guerra de 2006, con consecuencias duraderas para la frágil estabilidad política libanesa.





