La operación consistió en sustituir instrumentos de deuda cuyo pago estaba programado entre 2026 y 2043 por nuevos títulos con vencimientos entre 2027 y 2047.
Entre los instrumentos involucrados se encuentran Certificados de la Tesorería de la Federación (Cetes), Bondes F, Bonos M y Udibonos, utilizados por el Gobierno mexicano para obtener financiamiento dentro del mercado nacional.
Como resultado de la transacción, el plazo promedio de los pasivos refinanciados se amplió 2.9 años, lo que permite distribuir las obligaciones de pago durante un periodo más largo.
Del monto total, 18 mil 823 millones de pesos correspondían a instrumentos con vencimiento en 2026, mientras que 123 mil 910 millones estaban previstos para 2027.
Hacienda explicó que esta es la sexta operación de refinanciamiento realizada durante 2026 y que forma parte de una estrategia destinada a mejorar el perfil de vencimientos y las condiciones de liquidez del mercado.
El movimiento no significa que la deuda haya sido eliminada ni que el Gobierno haya dejado de tener obligaciones con sus acreedores. Se trata de una reorganización financiera que modifica fechas y condiciones de pago.
Su importancia radica en reducir la presión de vencimientos concentrados en determinados periodos y facilitar la planeación de las finanzas públicas.




