El Comando Sur estadounidense aseguró que efectuó un ataque contra una lancha rápida que, según información de inteligencia de Washington, circulaba por rutas utilizadas para el tráfico de drogas.
Las autoridades estadounidenses calificaron a las cuatro personas fallecidas como presuntos “narcoterroristas” y afirmaron que la embarcación participaba activamente en operaciones relacionadas con el narcotráfico.
Sin embargo, Estados Unidos no presentó públicamente detalles adicionales sobre las identidades de las víctimas ni sobre las pruebas específicas utilizadas para establecer que la embarcación transportaba drogas.
El ataque forma parte de una serie de operaciones militares iniciadas por Washington contra embarcaciones que asegura están relacionadas con organizaciones dedicadas al narcotráfico.
De acuerdo con Reuters, más de 220 personas han muerto en este tipo de ataques estadounidenses realizados desde septiembre de 2025 en el Caribe y el Pacífico oriental.
Las operaciones han provocado fuertes cuestionamientos legales. Human Rights Watch, Amnistía Internacional y expertos independientes de Naciones Unidas han cuestionado la legalidad de los ataques y algunos especialistas los han calificado como posibles ejecuciones extrajudiciales.
El gobierno estadounidense sostiene, en contraste, que las acciones forman parte de su estrategia para combatir a grupos vinculados con el tráfico internacional de narcóticos.





