Estados Unidos bombardeó lanzadores iraníes en la isla de Larak, dentro del estratégico estrecho de Ormuz. Autoridades de Irán reportaron al menos dos muertos y varios heridos, en la primera acción militar estadounidense de este tipo después de varias semanas de tensión contenida.
Washington sostuvo que los objetivos estaban vinculados con cohetes capaces de desplegar minas en una de las rutas energéticas más importantes del planeta. Teherán denunció víctimas civiles y prometió respuesta y castigo, elevando el riesgo de una nueva cadena de ataques.
Ormuz concentra una parte decisiva del tránsito mundial de petróleo y gas. Cualquier amenaza contra barcos, puertos o pasos marítimos repercute de inmediato en seguros, fletes y precios de energía, incluso antes de que exista una interrupción física del suministro.
La prioridad diplomática será impedir que el intercambio escale y arrastre a otros países del Golfo. Para economías como la mexicana, el efecto puede sentirse mediante volatilidad petrolera, combustibles más caros y mayor incertidumbre financiera internacional.






