Estados Unidos encendió los festejos por el 250 aniversario de su independencia con un acto de fuerte carga simbólica: el presidente Donald Trump encabezará una celebración al pie del Monte Rushmore, con fuegos artificiales y un discurso bajo los rostros esculpidos de cuatro expresidentes.
El mismo día, el National Constitution Center honró al papa León XIV con la Medalla de la Libertad en una ceremonia a puerta cerrada, uniendo el fervor patriótico con un gesto hacia el liderazgo espiritual en el arranque de las conmemoraciones.
Las festividades, agrupadas bajo la etiqueta de los 250 años, se extienden por todo el país y sus territorios, con eventos en sitios emblemáticos como el Gateway Arch, el Independence Hall y el National Mall. La organización subrayó su intención de dar prioridad de acceso a residentes estadounidenses.
El telón de fondo no es del todo festivo: una ola de calor extremo se abate sobre buena parte del territorio justo cuando arrancan las celebraciones al aire libre, un recordatorio de que hasta las efemérides más grandes quedan a merced del clima.


