El Fondo Monetario Internacional publicó su Perspectiva Económica Mundial de abril de 2026 con un diagnóstico que no deja margen para el optimismo: la guerra en Medio Oriente está enturbiando el crecimiento global, presionando los precios de la energía y amenazando con detonar una nueva ola inflacionaria. El título del informe lo dice sin rodeos: "La economía global a la sombra de la guerra."
El FMI redujo su proyección de crecimiento global a 3.1% para 2026, por debajo de lo estimado en enero. En un escenario adverso —con un alza sostenida en los precios energéticos y un endurecimiento de las condiciones financieras— el crecimiento podría caer hasta 2.5%. En el peor caso, si los conflictos se prolongan y la inflación se desancla, la economía mundial descendería al 2%, con una inflación superior al 6%.
Para México, las implicaciones son directas: una caída en la demanda de exportaciones, presiones sobre el tipo de cambio y menor inversión extranjera. La economía mexicana ya enfrenta la incertidumbre del T-MEC y los aranceles de Trump, y ahora suma el riesgo de un enfriamiento global que contraería las remesas y el turismo.
El organismo insta a los gobiernos a mantener la disciplina fiscal, evitar el proteccionismo y reforzar la cooperación multilateral. En América Latina, los países importadores de materias primas son los más expuestos a la volatilidad que viene.

