La decisión ocurrió después de que el gobierno etíope ordenara cerrar su embajada en Asmara y declarara personas no gratas a 10 diplomáticos eritreos, quienes recibieron un plazo de 48 horas para abandonar Etiopía.
Etiopía acusa a Eritrea, Sudán y Egipto de apoyar a una alianza opositora encabezada por el Frente de Liberación Popular de Tigray. Los tres países han rechazado las acusaciones.
La crisis diplomática coincidió con explosiones registradas durante la noche en Addis Abeba. Una fuente vinculada con la oposición aseguró a Reuters que fueron realizados ataques con drones contra distintos puntos de la capital, aunque esta versión no había sido verificada de manera independiente.
La situación preocupa particularmente debido a que Etiopía y Eritrea fueron aliados durante la guerra de 2020 a 2022 contra las fuerzas de Tigray, pero su relación volvió a deteriorarse posteriormente.
Los nuevos enfrentamientos ya han provocado el desplazamiento de decenas de miles de personas en la región de Afar.




