Colombia abrió una crisis diplomática al reconocer la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán, territorio sirio ocupado desde 1967 y anexionado unilateralmente en la década de los ochenta. La decisión rompe con la postura histórica de Bogotá y con el consenso mayoritario de la comunidad internacional.
El presidente Abelardo de la Espriella justificó el giro como una medida vinculada con la seguridad israelí. Benjamín Netanyahu celebró el reconocimiento y agradeció públicamente a su homólogo colombiano, mientras varios países árabes rechazaron la decisión.
Hasta ahora, Estados Unidos era la única potencia que reconocía formalmente la anexión. Naciones Unidas considera el Golán territorio ocupado, por lo que el movimiento colombiano introduce una fractura adicional en sus relaciones con Oriente Próximo.
El cambio llega cuando el nuevo presidente colombiano enfrenta además la emergencia causada por un terremoto devastador. La apertura simultánea de un frente diplomático puede complicar la búsqueda de apoyo internacional y reordenar alianzas comerciales y políticas de Colombia.






