Sergio Pérez no se quedó callado. Después de que Mario Andretti, miembro del consejo directivo de Cadillac, declarara públicamente que tanto el mexicano como su compañero Valtteri Bottas lucían un poco oxidados en el arranque de temporada, Checo respondió con firmeza: "Hemos estado rindiendo a un nivel muy alto".
El piloto tapatío celebra 15 años desde su debut en la Fórmula 1, una carrera que lo ha llevado de Force India a Red Bull y ahora al ambicioso proyecto de Cadillac, la primera escudería estadounidense en incorporarse al campeonato en décadas. Su contrato es por dos temporadas con opción a una tercera, sujeta a rendimiento.
Cadillac, que presentó su monoplaza durante el Super Bowl LX en febrero, enfrenta los desafíos propios de un equipo nuevo: la adaptación al reglamento técnico, la integración de los pilotos y la construcción de una infraestructura competitiva desde cero. El equipo ha fijado como objetivo llegar al top 10 antes de que termine la temporada.
Pérez reconoce que la adaptación ha sido complicada, pero insiste en que los avances son reales. Para los aficionados mexicanos, verlo competir con una escudería que lleva el nombre de una marca icónica estadounidense añade una capa de narrativa que trasciende los resultados en pista. La temporada 2026 apenas comienza y Checo tiene algo que demostrar.

