Un terremoto de magnitud 7,1 sacudió la prefectura de Kumamoto, en la isla japonesa de Kyushu, y provocó daños de consideración en edificios e infraestructura. La Agencia Meteorológica de Japón emitió inicialmente una alerta de tsunami para sectores de la costa, pero la redujo después mientras continuaba la evaluación de riesgos.
Uno de los puntos más afectados fue un centro comercial de la cadena Aeon, donde una explosión y el colapso parcial de la estructura movilizaron a equipos de rescate. Los balances preliminares difundidos por AP y EL PAÍS daban cuenta de una persona fallecida, decenas de lesionados y trabajadores cuyo paradero se intentaba confirmar.
El movimiento telúrico también interrumpió servicios ferroviarios y dejó sin electricidad a decenas de miles de viviendas. Las autoridades inspeccionaron carreteras, hospitales y plantas industriales, mientras una réplica de magnitud 6,1 volvió a sacudir la zona y elevó la preocupación por nuevos desprendimientos.
Japón cuenta con estrictas normas de construcción y sistemas de alerta temprana debido a su intensa actividad sísmica, pero la profundidad y cercanía de este episodio hicieron que el impacto fuera severo en Kumamoto. Los servicios de emergencia pidieron a la población mantenerse alejada de estructuras dañadas y seguir únicamente los avisos oficiales.



