Ante el incremento internacional de los precios del petróleo y las afectaciones provocadas por conflictos geopolíticos, la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum ha mantenido apoyos para evitar que el encarecimiento de los combustibles se traslade directamente a los consumidores.
La principal herramienta utilizada ha sido la reducción o eliminación temporal del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), acompañada por estímulos complementarios y acuerdos con empresas gasolineras para mantener determinados precios máximos.
Sin embargo, estas medidas también representan una disminución de los recursos disponibles para el Gobierno federal.
De acuerdo con los datos reportados, entre enero y agosto de 2026 la recaudación del IEPS aplicado a los combustibles disminuyó 5% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Tan solo durante agosto, la caída alcanzó 23.6%.
Especialistas estiman que el monto de ingresos fiscales no percibidos por estos mecanismos supera los 133 mil millones de pesos.
La Secretaría de Hacienda mantendrá los apoyos al menos hasta el 16 de octubre, mientras continúa evaluando el comportamiento de los mercados internacionales.
El principal reto para las autoridades será encontrar un equilibrio entre proteger el poder adquisitivo de las familias, contener las presiones inflacionarias y conservar recursos suficientes para financiar los programas y servicios públicos




