La dimisión ocurrió cuando el Congreso se preparaba para avanzar en un juicio político contra el mandatario, quien perdió el respaldo de dirigentes de su propio Partido Colorado. Peña había mantenido vínculos accionarios con el grupo empresarial propietario del banco hasta 2025, lo que provocó acusaciones de posibles conflictos de interés.
La crisis comenzó cuando el Banco Central detectó irregularidades de solvencia en la institución, que también administraba importantes recursos públicos. Las autoridades iniciaron investigaciones y detuvieron a varios ejecutivos, mientras cientos de ciudadanos salieron a las calles para exigir respuestas.
Tras anunciar su renuncia, Peña manifestó que su decisión buscaba preservar la estabilidad del país. El vicepresidente Pedro Alliana quedó perfilado para asumir el poder y completar el mandato presidencial hasta 2028. La Cámara de Diputados también aprobó avanzar con las acusaciones contra Peña, aunque el procedimiento todavía requería pasos institucionales adicionales.




