La conversación sobre obesidad en México dejó de centrarse solo en el peso. Especialistas reunidos en un congreso internacional advirtieron que el daño hepático avanza de forma silenciosa y ya alcanza a una proporción alarmante de adultos.
Un estudio realizado en cinco estados estimó una prevalencia de 47% de enfermedad por hígado graso asociada a disfunción metabólica. El dato se cruza con otra realidad: más de tres de cada cuatro adultos en el país viven con sobrepeso u obesidad.
En el encuentro también se informó sobre nuevas autorizaciones de semaglutida: una dosis de 7.2 miligramos para obesidad y otra de 2.4 miligramos para esteatohepatitis metabólica sin cirrosis. En ensayos, la dosis mayor produjo una reducción promedio de peso de 21% en 72 semanas.
Los especialistas subrayaron que ningún fármaco sustituye el diagnóstico, el seguimiento médico, la alimentación y la actividad física. La consecuencia más urgente es detectar el daño antes de que progrese a fibrosis o cirrosis, porque el hígado puede deteriorarse durante años sin síntomas evidentes.






