La economía mexicana creció 1.42 por ciento en el segundo trimestre, un rebote impulsado por las actividades primarias y los servicios.
El ajuste oficial dejó el avance prácticamente en 1.4 por ciento, pero vino acompañado de una revisión menos favorable para el crecimiento acumulado.
El sector agropecuario y las actividades terciarias compensaron parte de la debilidad industrial. La lectura confirma una recuperación desigual entre ramas productivas.
El dato ofrece un respiro, aunque no elimina riesgos por aranceles, inversión cautelosa y menor demanda externa. El reto es convertir el rebote trimestral en expansión sostenida y empleo mejor pagado.






