Comer mejor se ha vuelto una decision economica dificil para millones de hogares. Milenio abordo el contraste entre el precio de los alimentos frescos y la facilidad con la que la comida chatarra sigue estando al alcance de los bolsillos mas presionados.
La tension no esta solo en el supermercado. Cuando frutas, verduras, carnes magras y productos menos procesados absorben una parte alta del ingreso diario, las familias terminan privilegiando volumen, rapidez y precio antes que valor nutricional.
El resultado ayuda a explicar una paradoja mexicana: altos niveles de sobrepeso junto con deficiencias nutricionales. La dieta puede llenar, pero no necesariamente aportar proteina suficiente, fibra, vitaminas o minerales.
La consecuencia sanitaria es de largo plazo. Diabetes, hipertension y enfermedades cardiovasculares se incuban en decisiones cotidianas que no siempre son libres, sino condicionadas por salario, tiempo de traslado, precios y disponibilidad en la colonia.



