José Antonio Kast juró como presidente de Chile el 11 de marzo de 2026 ante el Congreso Nacional en Valparaíso, en una ceremonia que marcó el giro más pronunciado a la derecha que ha vivido el país sudamericano en décadas. Su mandato se extenderá hasta 2030 y arranca con una agenda que combina austeridad fiscal, mano dura contra la delincuencia y restricción a la inmigración irregular.
En sus primeras horas en el cargo, Kast firmó seis decretos ejecutivos. Tres de ellos ordenaron la construcción de barreras físicas en la frontera con Bolivia, principal corredor de ingreso de migrantes indocumentados, en su mayoría venezolanos. También instruyó el inicio de una auditoría integral al Estado para identificar gastos superfluos y eliminar programas que considera ineficientes.
En su discurso inaugural, el mandatario prometió "recuperar" un Chile que, según dijo, había sido debilitado por el crimen organizado, la corrupción y la migración descontrolada. Citó el ejemplo de El Salvador como modelo de política de seguridad y anunció que buscará acuerdos con otros gobiernos de la región para coordinar la deportación de personas con antecedentes penales.
La llegada de Kast al poder es parte de una tendencia regional que también incluye a Javier Milei en Argentina. Sus críticos advierten que sus políticas podrían vulnerar derechos humanos, mientras sus seguidores esperan que cumpla con la promesa de restablecer el orden en un país sacudido por la violencia del crimen organizado en los últimos años.

