Guillermo Ochoa anunció su retiro del futbol profesional a los 41 años y puso fin a una carrera que atravesó seis Copas del Mundo. El guardameta se despidió con un mensaje en el que aseguró haberlo dado todo por sus clubes y por la selección mexicana.
Debutó con América y construyó una trayectoria de 22 años que lo llevó a nueve equipos de siete países. En Europa defendió, entre otros, al Ajaccio, Málaga, Granada y Standard de Lieja, además de convertirse en uno de los futbolistas mexicanos más reconocibles fuera del país.
Con la selección, sus actuaciones mundialistas lo consolidaron como especialista en escenarios de máxima presión. Sus atajadas ante delanteros de élite alimentaron una relación intensa con la afición, incluso durante periodos en que su titularidad fue discutida.
Su salida abre una transición definitiva en la portería nacional y obliga a repartir un liderazgo acumulado durante dos décadas. Para Ochoa comienza otra etapa; para el Tri queda la tarea de encontrar continuidad competitiva sin el jugador que marcó una era bajo los tres postes.





