Como medida preventiva, las autoridades ordenaron la evacuación de aproximadamente 300 personas que se encontraban en los establecimientos Smart y Coppel, entre empleados, clientes y visitantes.
La movilización tuvo como objetivo descartar riesgos y determinar el origen del reporte. Mientras los cuerpos de emergencia realizaban las inspecciones, las personas desalojadas permanecieron en el exterior a la espera de indicaciones sobre las condiciones de seguridad.
La presencia de una posible fuga de gas en un complejo comercial representa un riesgo por la posibilidad de intoxicación o, en determinadas condiciones, de incendio y explosión. Por esa razón, los protocolos de emergencia contemplan desalojar las instalaciones cuando existe incertidumbre sobre la fuente del peligro.
La intervención de bomberos y Protección Civil permitió revisar los inmuebles y evaluar las condiciones para evitar que empleados y clientes permanecieran expuestos a un posible riesgo.
La información publicada confirma la evacuación preventiva, pero no permite afirmar que se haya registrado una explosión ni que existieran personas lesionadas. Tampoco conviene dar por confirmado el origen de la presunta fuga sin un informe oficial que lo precise.
El incidente pone de relieve la importancia de que los establecimientos comerciales cuenten con instalaciones en buenas condiciones, protocolos de evacuación y personal preparado para actuar ante emergencias.






