El objeto más deseado del fútbol mundial está en México. El trofeo original de la Copa del Mundo FIFA 2026 comenzó su recorrido por diez ciudades del país, llevando la euforia mundialista a millones de aficionados que aún no pueden creer que su nación será una de las sedes del torneo más visto en la historia del deporte. En Querétaro, cientos de personas se congregaron en el Centro de Congresos para tener apenas unos segundos frente al trofeo dorado.
México comparte la sede del Mundial 2026 con Estados Unidos y Canadá, en la primera edición del torneo con 48 selecciones nacionales. Ciudades como Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara recibirán partidos de grupos y rondas eliminatorias, lo que implica inversiones millonarias en infraestructura, seguridad y logística. El tour del trofeo funciona como el primer gran evento oficial que convierte la abstracción del 'país sede' en algo tangible y emocionante.
La fiebre mundialista llega en un momento en que la selección mexicana enfrenta presión por su desempeño reciente. Los aficionados esperan que jugar en casa —con el calor de los estadios repletos y la famosa marea verde— sea el factor diferencial que impulse al Tri más allá de los octavos de final, el techo histórico que ha golpeado a la selección en cada Copa del Mundo desde 1994.
Para las ciudades anfitrionas, el Mundial es una ventana económica y de imagen sin precedentes. Hoteles, restaurantes, transportistas y la industria turística en general se preparan para el mayor evento en la historia del continente americano. El trofeo que recorre el país es, en ese sentido, más que un objeto de bronce y oro: es el símbolo de una apuesta que México tardó décadas en ganarse.


