El Departamento del Tesoro dio el tiro de gracia a CIBanco al autorizar formalmente su liquidación, luego de meses en los que la institución mexicana quedó paralizada por las sanciones estadounidenses por presunto lavado de dinero ligado al tráfico de opioides.
FinCEN emitió en junio del año pasado la orden que congeló las transferencias de fondos del banco. Las autoridades estadounidenses documentaron que CIBanco habría facilitado el movimiento de recursos vinculados al Cártel Jalisco Nueva Generación, a los Beltrán-Leyva y a estructuras del Cártel del Golfo, una mezcla incómoda para el sistema financiero mexicano.
La orden modificada permite ahora realizar transferencias puntuales para cerrar obligaciones pendientes y pagar a acreedores, un movimiento que abre la puerta al fin definitivo del banco. Desde octubre de 2025, la institución había dejado de operar tras pedir la revocación de su licencia a la CNBV.
La decisión binacional tiene un mensaje político: México y Estados Unidos coordinan por primera vez el desmantelamiento completo de una institución financiera señalada de colaborar con el narcotráfico, un precedente que marca la nueva etapa de cooperación bajo Sheinbaum y Trump.

