El mayor estudio genético realizado sobre fibromialgia analizó datos de 2.563.755 personas e identificó 26 regiones del genoma asociadas con el riesgo de desarrollar la enfermedad. La investigación, publicada en Nature Medicine, incluyó 54.629 casos y más de 2,5 millones de controles procedentes de 11 cohortes.
EL PAÍS y MedicalXpress destacaron que varias de las señales encontradas se relacionan con funciones del cerebro y del sistema nervioso. El patrón respalda la hipótesis de que la fibromialgia implica alteraciones en la manera en que el organismo procesa el dolor, más que un daño localizado en músculos o articulaciones.
Los investigadores combinaron datos de distintas ascendencias y utilizaron herramientas de asociación genómica para proponer genes candidatos en 19 de las 26 regiones. Cada variante individual tiene un efecto modesto, por lo que el hallazgo no permite predecir por sí solo quién desarrollará la enfermedad.
El trabajo no crea una prueba diagnóstica inmediata ni un tratamiento nuevo, pero ofrece rutas para estudiar mecanismos biológicos y posibles blancos terapéuticos. También aporta evidencia objetiva para una condición que durante años ha sido infradiagnosticada y cuestionada pese al dolor, fatiga y deterioro funcional que provoca.





