El Códice Azcatitlán regresó temporalmente a México desde Francia para ser mostrado en el Museo Nacional de Antropología. El manuscrito narra episodios de la historia mexica y los primeros años posteriores a la Conquista.
Sus láminas combinan tradiciones pictográficas indígenas con elementos europeos. Esa mezcla permite observar cómo cambió la forma de registrar poder, territorio y memoria durante el periodo colonial temprano.
El traslado exige condiciones estrictas de luz, humedad, seguridad y conservación. La colaboración internacional hace posible acercar la obra al público sin poner en riesgo un documento extremadamente frágil.
La exposición ofrece una oportunidad para revisar la historia desde fuentes creadas por protagonistas indígenas. Su regreso también reabre el debate sobre acceso y ubicación de patrimonio mexicano conservado fuera del país.





