Cuba se prepara para presentar nuevamente ante la Asamblea General de las Naciones Unidas una resolución que exige el fin del embargo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos, en medio de una de las crisis más complejas que ha enfrentado la isla durante las últimas décadas.
El debate internacional se desarrollará los días 27 y 28 de octubre y representará la trigésima cuarta ocasión en que el gobierno cubano solicite formalmente a la comunidad internacional pronunciarse contra las restricciones estadounidenses.
Desde 1992, la resolución ha recibido un amplio respaldo de los Estados miembros de Naciones Unidas, aunque sus resultados no tienen carácter jurídicamente vinculante y, por lo tanto, no obligan a Washington a modificar su política.
Este año, la discusión ocurre en circunstancias especialmente delicadas debido al endurecimiento de las sanciones estadounidenses y las restricciones relacionadas con el abastecimiento de petróleo hacia Cuba.
El gobierno de La Habana sostiene que estas medidas han agravado considerablemente las dificultades económicas que enfrenta la población, particularmente en el suministro de energía eléctrica, combustible, transporte y productos esenciales.
La escasez de petróleo ha contribuido a prolongados apagones y afectaciones a servicios públicos, incluyendo el abastecimiento de agua potable en diferentes regiones.
Las autoridades cubanas también han denunciado presuntas presiones diplomáticas de Estados Unidos sobre otros países para modificar su postura durante la votación.
El canciller Bruno Rodríguez aseguró que Washington ha intensificado sus gestiones internacionales para disminuir el respaldo a la resolución presentada por Cuba.
Por su parte, el gobierno estadounidense mantiene una política de sanciones sustentada en sus objetivos de política exterior y en cuestionamientos al sistema político y a la situación de los derechos humanos en la isla.
El embargo comercial estadounidense comenzó formalmente en febrero de 1962, durante la administración del presidente John F. Kennedy, y desde entonces ha atravesado diferentes etapas de endurecimiento y flexibilización.
Especialistas señalan que la crisis cubana responde tanto a factores externos, como las sanciones internacionales, como a problemas internos relacionados con la estructura económica, la baja productividad y decisiones de política monetaria.
El nuevo debate en Naciones Unidas permitirá conocer el posicionamiento de los gobiernos frente a las medidas estadounidenses y su impacto sobre la población.
Mientras tanto, millones de ciudadanos cubanos continúan enfrentando dificultades cotidianas derivadas del desabasto de combustible, los problemas energéticos y la disminución del poder adquisitivo.





