El Congreso de la República del Perú designó al abogado José María Balcázar Zelada como nuevo presidente interino del país, en sustitución de José Jerí, quien fue destituido por el Parlamento mediante un voto de censura por presunta inconducta funcional y falta de idoneidad. El Parlamento peruano censuró a Jerí, quien solo había ocupado el cargo durante cuatro meses, por una presunta red de tráfico de influencias relacionada con reuniones secretas con ejecutivos de una empresa china.
Balcázar, de 83 años, se convierte en el octavo mandatario de Perú en menos de una década, reflejando la profunda inestabilidad política que ha caracterizado al país andino en los últimos años. El nuevo presidente interino reafirmó su postura sobre el matrimonio infantil —una declaración que había generado controversia cuando la hizo en 2023— y asumió el compromiso de gobernar solo hasta el 28 de julio, fecha en que entregará el poder al ganador de las elecciones generales programadas para el 12 de abril.
La izquierda peruana tuvo una respuesta activa frente a la crisis institucional, mientras que analistas políticos señalaron que la situación evidencia la fragilidad del sistema democrático en el país. El exmandatario Jerí, investigado por presunto tráfico de influencias, se convierte en otro exponente de la crónica inestabilidad presidencial que Perú ha padecido desde la destitución del expresidente Pedro Castillo.
La inestabilidad política peruana tiene amplio seguimiento internacional y ha generado preocupación entre organismos multilaterales y gobiernos de la región. Con Balcázar como octavo presidente en menos de diez años, la clase política peruana enfrenta cuestionamientos sobre la gobernabilidad del país de cara a las elecciones de abril.




