La Operación Furia Épica, lanzada conjuntamente por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, entró en su quinto día con un saldo superior a mil muertos en Irán, según cifras de la organización Human Rights Activists News Agency. El líder supremo Ali Jamenei perdió la vida durante los primeros ataques, dejando un consejo de liderazgo provisional de tres integrantes al frente del país mientras el Consejo de Expertos delibera sobre su sucesor.
Irán respondió con decenas de misiles balísticos dirigidos contra Israel, activando sirenas en todo el territorio israelí. La Media Luna Roja iraní confirmó ataques en 131 ciudades del país, con al menos nueve hospitales con daños graves. En Kuwait, dos militares murieron y docenas resultaron heridos por ataques iraníes, mientras tres aeronaves F-15 estadounidenses fueron derribadas por error por las defensas aéreas kuwaitíes en un incidente de fuego amigo bajo investigación.
El secretario de Estado Marco Rubio informó que alrededor de nueve mil ciudadanos estadounidenses habían abandonado Oriente Próximo desde el inicio del conflicto, con mil 500 más solicitando ayuda para salir. QatarEnergy suspendió producción de gas tras ataques iraníes, lo que disparó los precios energéticos en Europa hasta 45 por ciento. El presidente Donald Trump declaró que las operaciones continuarían a toda fuerza y anticipó que el conflicto podría durar cuatro semanas.
La comunidad internacional se fracturó ante la crisis. Francia desplegó su portaviones Charles de Gaulle al Mediterráneo y propuso una coalición para asegurar las vías marítimas. El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu sostuvo que el conflicto no sería una guerra interminable, mientras Rusia y China en el Consejo de Seguridad de la ONU acusaron a Estados Unidos e Israel de agresión armada. El Departamento de Estado ordenó al personal diplomático no esencial abandonar seis países de Medio Oriente.





