Uno de los ataques más graves ocurrió en Pryluky, en la región de Chernígov, donde un misil impactó un edificio residencial de cinco pisos. De acuerdo con autoridades ucranianas, al menos 18 personas murieron en ese punto y los equipos de emergencia trabajaron durante horas entre los escombros para localizar sobrevivientes. Por lo menos 15 personas lograron ser rescatadas y alrededor de 55 resultaron heridas durante los ataques registrados en el país. Reuters El presidente Volodímir Zelenski calificó la ofensiva como uno de los ataques más graves de los últimos meses y reiteró su llamado a los aliados europeos y a Estados Unidos para acelerar el suministro de sistemas de defensa aérea, particularmente baterías Patriot.
La Fuerza Aérea ucraniana informó que Rusia empleó decenas de misiles y drones tipo Shahed. Aunque buena parte de los aparatos no tripulados fueron interceptados, varios proyectiles lograron alcanzar zonas urbanas y objetivos estratégicos.
Moscú, por su parte, sostuvo que sus fuerzas atacaron instalaciones relacionadas con la industria militar ucraniana. Ucrania también ha intensificado sus ataques contra objetivos dentro de territorio ruso, incluidos depósitos de combustible e instalaciones militares.
La nueva ofensiva confirma que, pese a los esfuerzos diplomáticos internacionales, la guerra continúa atravesando una etapa de fuerte actividad militar y mantiene bajo presión a las ciudades ucranianas y sus sistemas de defensa.






